
Ya lo dice el dicho, “si hay que ir se va, pero ir para nada es tontería”. La frase, repetida hasta la extenuación por el dúo Cruz y Raya, es, en cierto modo, una lección que hay que aplicar cuando el cuerpo nos dice que ya no puede más. Y es que hay personas que salen a correr o al gimnasio en días de flojera, cuando lo mejor que podrían hacer es alquilar un DVD, tumbarse en el sofá e irse pronto a la cama.
Para una persona en forma, la abstención no es algo tan grave. Si durante tres semanas no realiza ningún tipo de actividad física, como mucho perderá el 5% de su forma, un porcentaje recuperable tras un buen descanso. Incluso el cuerpo mejorará debido a que el descanso le ayudará a nuestros músculos a crecer y a reponerse. No hay cosa peor que el abuso del entrenamiento. Si el cuerpo está dolorido o fatigado, entrenándonos más lo único que conseguiremos será realizar un sobreesfuerzo poco recomendable.
Es imposible que en esta situación mejoremos nuestro rendimiento. El cuerpo no da para más y necesita urgentemente un receso. Objetivamente, estaríamos demostrándonos a nosotros mismos una gran fuerza de voluntad, pero no aportaríamos ninguna secuela positiva a nuestro cuerpo.
Es más, está demostrado que tras el descanso los músculos rinden mucho mejor, porque han tenido tiempo para reposar, regenerarse y estar frescos de cara al nuevo entrenamiento. Es muy importante que no trabajes un grupo muscular durante dos días consecutivos.
Tómate el entrenamiento con calma y exige a tu cuerpo cuando éste esté preparado para responder.
El periodo de descanso es una ocasión idónea para bajar un poco la guardia y optar por alguna otra alternativa, como los estiramientos prolongados, paseos, el yoga o alguna arte relajatoria. Así descansarás tu cuerpo mientras realizas una actividad a muy baja intensidad.

Posted in
Tags: 

