bebibles
Los yogures bebibles, o lo que es lo mismo leche fermentada entre cuyos ingredientes se encuentra un microorganismo (el lactobacillus casei), se han convertido en uno de los productos estrella de las empresas de lácteos, según informa la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) en un estudio sobre los alimentos funcionales.


Este éxito viene, por un lado, al tratarse de una leche fermentada, es una leche especialmente nutritiva, rica en proteínas, vitaminas y minerales; además, como parte de la lactosa que contiene se encuentra transformada en ácido láctico, se digiere mejor y genera menos intolerancia. Por otra parte, los fermentos naturales que contiene evitan la proliferación de bacterias patógenas en el organismo y ayudan a regular el tracto intestinal en caso de diarrea o estreñimiento; en concreto el lactobacillus casei puede prevenir la aparición de diarreas infantiles causadas por rotavirus.

Verdades y mentiras

En cualquier caso, el éxito de estas bebidas se sustenta sobre una amplia campaña publicitaria basada en una larga lista de alegaciones nutricionales. La cuestión es, ¿tienen estas alegaciones alguna justificación científica? Según la AFSSA (Agencia Francesa de Seguridad Sanitaria de los Alimentos), sólo una: “Participa en el fortalecimiento de las defensas naturales del organismo” (en vez de “Ayuda a reforzar las defensas naturales”). Respecto a las otras 9 alegaciones que en algún momento ha publicitado, las rechaza todas:

No “Ayuda a reforzar la barrera intestinal”.
No “Ayuda en la regulación del sistema inmune”.
No “Contribuye al buen funcionamiento del sistema inmune”.
No “Ayuda a reforzar el sistema inmune intestinal”.
No “Ayuda al cuerpo a defenderse”.
No “Contribuye a que el cuerpo sea más resistente”.
No “Ayuda a proteger el organismo”.
No “Ayuda a que el cuerpo rechace algunas bacterias indeseables”.
No “Ayuda al cuerpo a hacer frente a ciertas agresiones externas cotidianas”.

Los efectos beneficiosos de los yoghures bebibles se limitan a una alegación: “Participa en el fortalecimiento de las defensas naturales del organismo”. Unos efectos que son además bastante limitados, concluye la OCU. En este sentido, la AFSSA recuerda que terminan en el mismo instante en que se deja de tomar el producto, pues las bacterias que producen este efecto no colonizan el intestino. Es más, también apunta que las dosis necesarias son entre dos y cinco veces mayores que las de un bote de 100 ml. En definitiva, se trata de una leche fermentada más, equiparable a cualquier yogur que exista en el mercado, aunque eso sí, a un precio muy superior.

Foto: www.maxliani.com
Fuente: http://www.ocu.org/

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