“El cuerpo humano no está hecho para estos abusos”, dijo el Dr. Joseph Torg, que no es precisamente un cualquiera. Él mismo coescribió “The running Athlete”, un tratado que recoge todas las lesiones que derivan del correr. Después de mucho sufrir por sus tendones y sus músculos decidió abandonarse al yoga y a otros deportes menos corrosivos. Pero un día encontró una foto que fue un punto de inflexión para que cambiara su concepción de correr. En la imagen un anciano azteca corría por un desprendimiento de rocas. El hombre pertenecía a la tribu Tarahumara, una comunidad que bebía más alcohol que un aficionado de los Isotopos de Springfield pero a la que, sorprendentemente, le quedaba energía para hacer maratones más allá de los 60 años.
Y es que la proeza quizá no resida en el cuánto sino en el cómo. En menecesitas.com ya hemos tratado el tema de correr del modo menos dañino para tu cuerpo en nuestro reportaje sobre las pisadas o el Chii Running. De entrada, los Tarahumara no llevaban zapatillas deportivas, sino que corrían descalzos o con unas sandalias. A pesar de que tengas unas zapatillas adquiridas según tu tipo de pisada, jamás se ajustarán como un guante a tu pie. Por el contrario, si corres sin calzado tu pie se acostumbrará a torcerse, prepararse, girar o adaptarse según lo que le pida el terreno y cada pisada.
Es ahora cuando llegamos al punto en el que un corredor competitivo puede decepcionarse. Los Tarahumara nunca fueron grandes corredores, sino grandes atletas. Contaban con una gran elasticidad porque además de correr también jugaban a un deporte similar al fútbol y subían cuestas. No por placer, sino por el hecho de tener que hacerlo en su vida cotidiana. En tu caso, puedes conseguir una autopropulsión equilibrada trabajando tu tronco inferior, los abdominales y los lumbares en el gimnasio.
Las cuestas son entrenamientos de velocidad encubiertos. Cada tres o cuatro días, dedica quince minutos a subir una cuesta a un buen ritmo. Pronto comprobarás que corriendo descalzo (aunque visto el estado de las calles esto es una utopía, pero prueba en un polideportivo o en una pista de atletismo), fortaleciendo tus piernas para que el músculo sea el último en darse cuenta de que está corriendo y subiendo cuestas fortaleces tus articulaciones y te haces menos proclive a las lesiones.
Foto: Simon Howden

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Supongo que las conoceréis, pero hay unas zapatillas, especialmente adaptadas a correr “descalzo” (http://www.vibramfivefingers.com/). Son como un guante pero para los pies. Yo estuve a punto de comprarme unas unas, pero me parecía muy friqui. No sé, tras leer este artículo me lo estoy replanteando.
Por cierto, muy buenos artículos y buen blog, el mío no es de correr pero tengo algunos artículos sobre ello.