Alcohol y dieta dos palabras reñidas. Las bebidas alcohólicas son aquellas que contienen alcohol. Se incluyen las bebidas fermentadas: vinos, cervezas, cavas o champagnes y sidras; y las bebidas destiladas: vermuts, anisados, ginebra, whisky, vodka, ron, licores y aguardientes.

Intentas adelgazar:

Generalmente asociamos la comida con la bebida, sobretodo en momentos en que celebramos algún hecho importante como reuniones con los amigos o familiares, aniversarios, bodas o las fiestas navideñas. En estas ocasiones además de cometer excesos con la comida, también solemos excedernos en la toma de bebidas alcohólicas.

El alcohol es, junto con el tabaco, la sustancia que más problemas de salud ocasiona a la población española de entre 15 y 65 años.

Un consumo moderado u ocasional de bebidas alcohólicas de baja graduación o fermentadas como vino, cerveza, sidra o cava no ocasiona daños en el organismo en personas sanas, pero cuando el consumo es frecuente y en grandes cantidades puede producirse una intoxicación y provocar efectos indeseables en el organismo.

Por consumo moderado entendemos el consumo habitual de 20 a 30 gramos de alcohol al día: 20 gramos en las mujeres (2 unidades) y 30 gramos en hombres (3 unidades). Una ingesta de 20-30 gramos de alcohol corresponde aproximadamente a de 2 ó 3 bebidas alcohólicas, sea una cerveza de 330 mililitros, una copa de vino, cava o sidra de 80-100 mililitros o la cantidad habitual en una copa (40-60 ml) de bebidas destiladas (anís, coñac, whisky, etc.).

Por abuso de bebidas alcohólicas se entiende más de 50 gramos de alcohol al día en mujeres (10 vasos de vino o 3 whiskys) y más de 70 gramos en hombres (14 vasos de vino o 4 whiskys).

La tolerancia al alcohol es individual, varía de una persona a otra, dependiendo de la capacidad enzimática del hígado para metabolizarlo. Así encontramos variaciones entre las diferentes etnias, sexo, siendo la mujer más sensible, edad y peso.

Por término medio el hígado tiene una capacidad de degradar 7,5 gramos de alcohol por hora (el contenido en media lata de cerveza, medio vaso de vino o un chupito de anís) y mientras que no sea metabolizado, el alcohol circula en la sangre provocando daños en el organismo. Además el alcohol posee un efecto diurético que favorece la intoxicación.

El alcohol no necesita ser digerido, lo que hace que llegue rápidamente a los órganos. El alcohol puede atravesar con facilidad las membranas celulares y penetrar en cualquier tipo de célula.

Al llegar al estómago aproximadamente el 20% atraviesa directamente su pared, llegando al cerebro en menos de un minuto. La velocidad de absorción depende de la situación del estómago, de la constitución de los alimentos con los que se tome y de la concentración de alcohol en la bebida. Así si se toma con el estómago vacío pasa más rápidament a la sangre que si se toma con el estómago lleno o si en la comida se toman grasas. Cuanto más alta es la graduación en alcohol, más rápidamente pasa a la sangre.

En caso de intoxicación alcohólica aguda, el efecto diurético provoca un sobreestimundo del “centro de la sed” con lo que se acaba bebiendo más, aumentando el problema.

Una vez metabolizado el alcohol, el cuerpo deberá expulsar los residuos: los riñones expulsaran aproximadamente 5% en la orina, los pulmones exhalan 5% y el resto se convierte en ácido acético por el hígado, que luego es absorbido por el cuerpo.

Aunque numerosos estudios sugieren que el consumo moderado y habitual de alcohol reduce el riesgo de enfermedad isquémica del corazón, también aumenta el riesgo de obesidad, deficiencias vitamínicas, hipertensión arterial, hipertrigliceridemia, enfermedades hepáticas, pancreatitis, gastritis, cáncer orofaríngeo, de esófago y de estómago, y secundariamente, el riesgo de sufrir accidentes de tráfico y similares. En jóvenes o diabéticos el alcohol puede provocar hipoglucemia (principalmente si no se toma junto con alimentos feculentos).

El consumo de alcohol está totalmente desaconsejado en niños, adolescentes, mujeres embarazadas, enfermos o en tratamiento farmacológico.

About the author

Gloria es Licenciada en Educación Física por el INEF de Barcelona, Universidad de Barcelona y Graduada en Nutrición Humana y Dietética por la Facultad de Ciencias de la Salud Blanquerna, Universidad Ramon Llull. Actualmente trabaja en el Institut del Teatre de Barcelona como profesora de Acrobacia, Condicionamiento Físico y como dietista-nutricionista.

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