deporte contra la violenciaNos encontramos ante una situación social preocupante por la violencia con la que algunos jóvenes actúan en sociedad, hacia los profesores, hacia los compañeros e incluso hacia los propios padres. La actual  “falta de valores” en los jóvenes agudizada por los últimos casos de violencia en las aulas, me ha llevado a reflexionar sobre ¿qué es lo que podemos hacer en la educación de nuestros hijos?

En primer lugar como deportista me parece interesante recordar los beneficios que la práctica deportiva puede proporcionar en la formación integral de las personas, y en segundo lugar desde mi situación como docente hacer el  planteamiento de que el deporte bien dirigido, puede ayudar a reforzar conductas basadas en el respeto y la tolerancia, llegando incluso a servir como “tratamiento contra la violencia”.

Hemos oído en muchas ocasiones, que la práctica deportiva puede aportar una serie de beneficios no sólo físicos, si no también psíquicos, e incluso que pueda favorecer actitudes positivas, llamadas “valores”. Por definirlos de alguna manera, son los principios que regulan nuestro comportamiento en cualquier situación de la vida.

Suponen lo deseable frente a lo indeseable, y ayudan a configurar la ética ó la forma de actuar de las personas.

Por ejemplo se ha demostrado que son de gran ayuda en la adolescencia “etapa crítica”, donde los procesos madurativos, las experiencias dispares y los conflictos emocionales provocan un desorden del comportamiento, que los padres y en muchos casos los profesores nos toca sufrir.

Pero también tienen su aplicación en la vida laboral, familiar y social del joven y del adulto, ya que tener un carácter moldeado con el esfuerzo y la dedicación, supone una ventaja en la carrera de la vida.

Nadie duda que con la práctica deportiva se pueda fomentar el COMPAÑERISMO; la INTEGRACIÓN como sensación de que importo a los demás, y de que los demás me importan a mí; la capacidad de SACRIFICIO ; el COMPROMISO al exigirse a uno mismo una meta; la RESPONSABILIDAD y  la MADUREZ  al comprobar las posibilidades y las limitaciones, al tener que aceptarse a uno mismo con sus virtudes y defectos, y también a los demás a pesar de sus diferencias; el AUTOCONTROL : dominarse a sí mismo, controlar los impulsos; la EDUCACIÓN Y el RESPETO al tener buenas maneras con los demás, con la autoridad,  hacia las normas; OBEDIENCIA : cumplir con las indicaciones, consejos y tareas orientadas por una persona que se encarga de su formación “entrenador”, profesores, padres…

DEPORTIVIDAD: Mostrar comportamientos positivos frente a sus oponentes, aceptando la derrota, y teniendo buen talante ante el éxito, defendiendo el “fair play” juego limpio en igualdad de condiciones.

Y obviando algunos, incluiría la EMPATIA ó el “saber ponerse en el lugar del otro”, como valor crucial para poder vivir en sociedad  y por ello constituir “el gran antídoto contra la violencia”.

Pero lamentablemente todo esto se empaña cuando presenciamos conductas violentas que se producen en la práctica deportiva con demasiada frecuencia.

Desde mi perspectiva como entrenador de niños y adolescentes, estoy convencido de que se debe actuar con mayor contundencia ante los comportamientos agresivos que se producen en el deporte, sobre todo los protagonizados por los “ídolos”, ó en aquellos  acontecimientos con gran poder mediático. Se debe hacer cumplir con rigor las reglas del “fair play “, endureciendo las sanciones sobre todo para que nuestros hijos aprendan que eso no está bien.

De no actuar en esta línea, seguiremos fomentando ese “vacío moral” que vivimos en la sociedad actual,  viendo con impunidad cómo esas conductas violentas tienden a ser imitadas por los adolescentes, sin que exista un castigo que como mínimo invite a la reflexión.

En el proceso educativo de los niños tanto la figura del deportista famoso como la del entrenador son piezas claves, por ello también considero importante trabajar en la formación de éstos, concienciándoles de la importancia que tiene su labor a nivel docente, y de lo que se puede llegar a hacer con el ejemplo…, con un buen ejemplo. Pero aún hay algo más que en mi opinión es muy importante, y es que para que ésos y otros valores puedan cultivarse a través del deporte, es necesario previamente haber sembrado y trabajado unos principios en el ambiente familiar.

Dicen los especialistas que la violencia se aprende como se aprende también el respeto, la generosidad ó el gusto por la práctica deportiva; por ello debemos actuar con la responsabilidad que requiere “el tener en nuestras manos la posibilidad de ganar la lucha contra la violencia”, sea del tipo que  sea.

Es necesario defender y transmitir entre todos un código de buenas formas, un estilo de vida “sana” y de cumplimiento de las reglas, manteniendo vivo el espíritu de la práctica deportiva y no delegar la responsabilidad de la educación de los niños únicamente en los profesores, porque todos, incluidos los deportistas tenemos algo de responsabilidad.

Cuando las piezas claves cumplan su papel, el deporte puede convertirse en un excelente medio para educar,  bien dirigido puede llegar a ser un fuerte formador del carácter; y tampoco debemos olvidarnos de  la “catarsis” que se logra con su práctica habitual, siendo sin lugar a dudas la mejor forma de liberar tensiones.

Alberto Cebollada Kremer.

Deportista, profesor y padre.

About the author

Licenciado en Educación Física. Coordino e imparto para el Departamento de Educación del Gobierno de Navarra los módulos relacionados con la Salud, los Fundamentos biológicos y la práctica deportiva en el medio natural: ciclismo de montaña, senderismo, piragua, natación y socorrismo acuático entre otros. Escribo y colaboro en temas de higiene postural, salud y práctica deportiva con varias revistas de tirada nacional. http://www.albertocebollada.com/

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