¿Lesionado? No piedas la forma

¿Lesionado? No piedas la forma
por Redacción 01/11/2009 Imprimir
-

Estar lesionado y en buena forma no parecen términos compatibles. ¿A quién no le ha ocurrido alguna vez un contratiempo en forma de lesión cuando estaba gozando de su mejor momento de forma? Por muy pequeñas que sean, una lesión puede trastocar tus planes y provocar que esa forma que habías obtenido entrenándote se resquebraje. En ocasiones, una lesión en el brazo puede impedirte correr, ya sea por el cabestrillo, o porque a tu extremidad superior no le convengan esos trotes. Y es frustrante porque te puedes ver muy bien de piernas pero no poder ejercitarlas.

Es entonces cuando has de mirar hacia delante y buscar una vía de escape al enfado, la abnegación y el sufrimiento. Claro que si tienes un esguince de tobillo no podrás correr, pero ¿por qué no optas por hacer otro tipo de actividades, como por ejemplo el remo o las pesas? Practicando nuevos deportes la sensación de abotargamiento desaparecerá y quizá te abra nuevos horizontes competitivos. Lo más importante es canalizar tu rabia y tu frustración a través del deporte y el optimismo. Si no, terminarás encerrándote en casa después del trabajo y de este modo alimentarás tu enfado por no poder correr.

Es importante que también cuides tu alimentación. En general, la gente que hace deporte con regularidad y que sigue una dieta sana será incluso menos permisiva con los alimentos cuando padezca una lesión. Ellos saben que sin correr no hay quema calórica, y sin quema calórica no se cierra el círculo de la vida sana. A este grupo de gente hay poco que decirle, excepto que reduzcan su habitual ingesta de hidratos de carbono 1/4 y que aprovechen para cocinar platos innovadores y sanos en ese intervalo de tiempo en el que, de no ser por la lesión, habrían estado corriendo.

Quien sucumba más fácilmente ante la tentación de la comida basura tirará por la borda meses de entrenamiento. Es asunto tuyo ponderar si merece la pena arruinar tanto y tan buen entrenamiento por descuidar tu dieta. Lo mejor que puedes hacer en este caso es practicar el deporte que tu lesión permita y llenar tu frigorífico de cosas sanas. Lo demás es actitud.

Enlaces relacionados