Rotura fibrilar en el gemelo, la pedrada y su tratamiento

Rotura fibrilar en el gemelo, la pedrada y su tratamiento
por Natxo Corral 09/12/2009 Imprimir
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Natxo Corral. La pedrada o rotura fibrilar en el gemelo es, sin lugar a dudas, una de las más propensas afecciones que sufren los corredores.

Es muy común escuchar en la consulta a deportistas que, sin variar sus rutinas de entrenamiento, después de llevar una temporada corriendo, notan sobrecargas en la citada zona. Asimismo, suele ser también habitual, una vez aparece la molestia en una de los gemelos, que se empiece a notar en la pierna contraria. Surgen entonces preguntas sobre la correcta ejecución de los ejercicios, la excesiva carga de entrenamientos, las posibles deficiencias en la alimentación, la correcta elección del calzado, etc... Y casi siempre todo termina en una rotura fibrilar en el gemelo.

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Como se observa, los factores con innumerables y, es difícil discernir la naturaleza exacta de esta patología que, por norma general, es consecuencia de la conjunción de varios factores y, ocasiona trastornos en el ritmo de entrenamiento y de competición pudiendo incluso a propiciar la suspensión de la actividad, con los consiguientes perjuicios en el caso de deportistas profesionales.

En este artículo, se va a tratar la lesión más común de la zona, la pedrada en el gemelo, sus causas, como prevenirlas y, en último caso su tratamiento.

1.- LA "PEDRADA"

1.1.- Sintomatología

Es una de las dolencias más conocidas y padecidas. El paciente nota un pinchado, un dolor agudo que se suele localizar en la parte interna del gemelo en respuesta a la contracción brusca de las fibras musculares, pudiendo producirse dependiendo de la gravedad, desde una contractura hasta una rotura de diverso grado. No se conoce un motivo exacto de la lesión, a pesar de los múltiples estudios realizados, pero si se reconocen ciertos aspectos que pueden favorecer su aparición.

1.2.- Causas de la pedrada:

1.2.1: Características del gemelo

El gemelo, es un músculo biarticular, al formar parte con los isquiotibiales en la flexión de rodilla y junto al soleo, en la extensión del tobillo. Este tipo de músculos poseen una proporción muy elevada de fibras rápidas lo que les hace más propensos a este tipo de lesiones. Un estiramiento brusco y desproporcionado, la incoordinación neuromuscular o, la parada brusca, son las causas más comunes para padecer esta patología.

Prevención de la pedrada: Sólo cabe incidir en el trabajo propioceptivo de ambas articulaciones incluyendo los músculos solidarios a los mismos.

1.2.2: Fatiga muscular

Es una de las causas con mayor influencia en este tipo de lesión. Es común, extralimitarnos en la actividad física, no respetar los pertinentes periodos de descanso o, desconocer el umbral de riesgo de un ejercicio o actividad física lo cuál deriva en una sobreexposición del músculo a este tipo de riesgos.

a)Prevención: Es vital ser conscientes de la importancia del descanso como complemento a una correcta recuperación. Asimismo, una carga de entrenamientos proporcionada a nuestro nivel, reducirá en gran medida todo tipo de riesgos.

1.2.3: Pérdida de líquidos y sales

Es otro de los factores establecidos como más habituales y, se produce debido a la sudoración derivada del ejercicio, desencadenando todo tipo de roturas y problemas musculares.

a)Prevención: Se debe mantener unas rutinas de hidratación lógicas, bebiendo por ejemplo, en el caso de esfuerzos prolongados, antes de que aparezca la sed que es una respuesta al desequilibrio de sales y agua del organismo. Asimismo, las bebidas energéticas, suponen una ayuda fundamental para recuperar las sales perdidas.

1.2.4: Condición neuromuscular deficiente

Dicho de otra forma, insuficiente flexibilidad y escasa tolerancia al esfuerzo.

Un trabajo deficiente o inadecuado a la hora de realizar los pertinentes estiramientos (fundamentales en el trabajo de prevención de lesiones) o, personas con taras físicas propias, como tendencia al acortamiento de la zona por un desarrollo excesivo de la masa muscular, derivan en un riesgo mayor a sufrir estas lesiones.

Prevención: Realizar estiramientos activos tras el calentamiento y, pasivos asistidos tras la actividad.

1.2.5: Calentamiento inadecuado

Unido al factor anterior, es una de las actividades imprescindibles para preparar la zona antes de realizar un ejercicio y, su mala ejecución provoca todo tipo de lesiones incluida la tratada.

Prevención: Las zonas más propensas a lesión deben gozar de un cuidado especial a la hora de realizar los calentamientos.

1.2.6: Calzado deportivo adecuado

La perdida de amortiguación u otro tipo de deterioro así como una elección inadecuada a la actividad a practicar, es otro de los factores que predispone a la lesión.

Prevención: Cuidar la integridad del calzado y, elegir correctamente el tipo en función de la demanda.

1.2.7: Ejercitarse sobre superficies irregulares frecuentemente

Provocando una carga mayor en una zona determinada.

Prevención: Correr por superficies lo más regulares posibles y, a ser posible, que absorba los impactos. Debemos tener especial cuidado en terrenos como el monte o el asfalto.

1.2.8: Lesiones anteriores

Sobrecargas, problemas en el tendón de Aquiles, rodilla o tobillos (que actúan en su funcionamiento), favorecen la aparición de este tipo de lesión.

Si la zona afectada, ha sufrido una recuperación deficiente y ha cicatrizado mal, se convierte en un punto frágil favoreciendo la aparición de nuevas lesiones en la zona.

Prevención: Es evidente, si conocemos la fragilidad de una determinada zona, se debe realizar un trabajo de preparación y recuperación de los esfuerzos más específico en la misma.

1.2.9: Alteración de la columna

Cuando comienzan a aparecer con frecuencia este tipo de lesiones, toda zona vinculada a la lesión, por colateral que sea debe ser estudiada, incluida posibles malformaciones congénita o inducidas en la columna.

Prevención: No debemos descuidar otras zonas periféricas, como es el caso de la columna, y centrarnos en las zonas lesionadas en detrimento de las mismas ya que, en muchas ocasiones, las causas se encuentran en las mismas y no en las directamente afectadas.

1.2.10: Mala salud general e higiene inadecuada

Los malos hábitos alimenticios, la falta de descanso, el alcohol, el tabaco y otros, suelen influir de manera determinante.

Prevención: Fomentar los buenos hábitos.

1.2.11: Condiciones ambientales: Frío y humedad

Este tipo de condiciones dificultan la entrada en calor del músculo, favoreciendo la aparición de lesiones.

Prevención: La utilización de cremas de calor, un buen calentamiento y, el empleo de ropa deportiva adecuada, evitará el riesgo de lesión.

1.3.- Tratamiento de la pedrada:

Los tiempos de recuperación y tratamiento se establecen en función de la lesión. A continuación establecemos unas pautas para su realización.

1ª Etapa (48-72 h)

a) Objetivo: Disminuir el dolor y la inflamación.

b) Actuaciones:

Aplicación de hielo: Debe aplicarse cada 2 horas durante 10-15 minutos, teniendo en cuenta que no se produzca un enrojecimiento excesivo de la zona que pudiera derivar en quemadura.

Compresión: Mediante vendaje, nos ayudará a recuperar la zona. Cómo vendarse. El vendaje deportivo

Descarga/reposo: Es lo más difícil de regular, pero quizás lo más importante. La zona debe estar sin apoyar, en reposo o con la menor actividad posible.

2ª Etapa (3 días a 1 semana)

Objetivo: mejorar el rango de movilidad, recuperar el rango de movilidad tras el periodo de descargo y reposo resulta fundamental en este periodo de tiempo.

Actuaciones:

  • Aplicación de calor: Una vez reducida la inflamación, la aplicación de calor mejorará la condición trófica del músculo, facilitando el calentamiento de la zona previo al trabajo de movilización.
  • Movilización: Se trabajará la zona para recuperar completamente su movilidad.
  • Electroterapia: Empleando el ultrasonido como elemento principal.
  • Contracciones isométricas: a cicatrización debe ser lo más pequeña y funcional posible. Las contracciones isométricas a partir del 4º o 5 º día, favorecen la orientación adecuada de las fibras lesionadas.
  • Estiramientos: Sólo se realizarán en esta fase, si se trata de una distensión que no llegue al grado de rotura.
  • Masaje: Algunos especialistas lo desaconsejan hasta la cicatrización de la lesión tanto en roturas parciales como totales ya que su aplicación, puede ocasionar un nuevo sangrado de la zona dañada. Sin embargo, si se emplean técnicas poco agresivas puede resultar muy beneficioso, sin presentar contraindicación alguna.

3ª etapa (1 a 3 semanas)

Objetivo: Mejorar la fuerza, elasticidad y resistencia.

Tratamiento:

  • Isométricos: Continuando con el trabajo iniciado anteriormente.
  • Potenciación: Se pueden incluir ejercicios activos.
  • Estiramientos: Trabajo de estiramientos activos-asistidos y pasivos.
  • Propiocepción: Enfocado a recuperar la sensaciones, muchas veces se cree que el trabajo de recuperación se centra exclusivamente en la articulación pero, también se puede trabajar el músculo, buscando que sea capaz de reaccionar a las sensaciones de desequilibrio.

4ª etapa (4 a 6 semanas)

Objetivo: Retomar la competición o la actividad.

Tratamiento:

  • Entrenamiento específico: Se incidirá en el fortalecimiento o potenciación muscular por medio de ejercicios que reproduzcan las condiciones de la competición.
  • Se comenzará con el trabajo excéntrico de baja velocidad para incrementar la formación de sarcómeros y la recuperación de las estructuras musculares.
  • Algunos estudios acreditados, indican que el trabajo del grupo muscular contralateral influye de forma positiva en la recuperación del grupo muscular lesionado. Este hecho, ha de tenerse en cuenta a la hora de desarrollar un programa de ganancia de fuerza muscular de la zona afectada, pudiendo utilizar esta técnica en las primera fases en las cuales esta contraindicado el movimiento del segmento afectado.
  • Práctica deportiva: El objetivo principal desde el momento en que se produce la lesión, es retomar la actividad deportiva. A veces, el ansia de retomar la actividad produce recaídas al recortar los periodos de inactividad. Antes de competir debe tenerse en cuenta:1) Realizar una ecografía: Para comprobar la correcta cicatrización.2) Recuperación muscular: La masa muscular del lado lesionado ha de ser igual a la del lado sano tanto en el aspecto de fuerza como en elasticidad.3) Ausencia de dolor: Es una regla fundamental. Antes de retomar la competición se debe estar seguro de que las sensaciones son buenas y que el dolor ha remitido. En caso de reaparecer el dolor, debe suspenderse la actividad.
  • Estiramientos de la zona dañada: Es muy importante realizarlos antes y después de la actividad.
  • Aplicación de un vendaje funcional: Es conveniente cuando se retoma la actividad deportiva, aplicar este tipo de vendajes para aumentar la seguridad del deportista pero, teniendo cuidado de no convertirlo en una rutina para el futuro.

Con esto, se da por concluido lo referente a la lesión denominada comúnmente "pedrada". Como siempre para cualquier duda referente a este u otro tema "la consulta" sigue abierta para resolverla en la medida de lo posible.

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