La isodieta a examen... Analizamos la dieta de moda

La isodieta a examen... Analizamos la dieta de moda
por Redacción 16/04/2010 Imprimir
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La isodieta es la dieta de moda. Hoy vamos a intentar demostrar si es o no saludable. Su creador y mayor valedor es Jaime Brugos. También conocida como la dieta isolipoproteica es un sistema nutricional que persigue, en primer lugar, que nuestras células reciban continuamente los nutrientes esenciales que necesitan para una perfecta regeneración celular que sería la única forma segura de retrasar su degeneración y envejecimiento según explica el propio autor en Sportlife.

Juan Lara responsable de Vitónica hace en su blog un resumen de este curioso sistema nutricional:

Para la isodieta, los hidratos son sólo combustible, que si no se gasta se convierte en grasa y por tanto es el principal problema de la obesidad.

isodietaEn un menú ejemplo de isodieta puedes encontrar siete comidas con predominio de grasa y proteínas (sobre todo animales): batido de proteinas con aceite para desayunar, atún y queso fresco a media mañana, pollo y ensalada con aceite para comer, otro batido de proteínas con aceite para merendar, tortilla y espárragos para cenar y otro batido de proteínas para antes de acostarse.

Para la isodieta los hidratos de carbono engordan, enferman y envejecen, porque son calorías vacías y no forman parte de nuestras células, al contrario que las proteínas y grasas, que hay que tomarlas en igual proporción en todas las comidas.

Juan Lara desconfía de esta dieta. "Habría una falta de fibra alimentaria y una falta de vitaminas y minerales. A día de hoy no hay estudio científico alguno (que alguien me corrija si me equivoco), que ofrezca resultados significativos sobre la efectividad de la isodieta"

Hablamos con los profesionales

El Doctor Francisco Javier Salvador, Director del Departamento de Endocrinología de la Clínica Universidad de Navarra ha anlizado para nosotros las consecuencias de seguir una alimentación como la que defiende Jaime Brugos:

La dieta "isodieta" tiene como característica a reducción del contenido de carbohidratos de la alimentación, con la consiguiente sobrecarga proteica, a expensas de batidos, y lipídica. Desde el punto de vista de la salud, la supresión del aporte de hidratos de carbono conduce a cambios metabólicos que incluyen el desarrollo de una situación de cetosis. El aumento de cuerpos cetónicos arrastra sodio y agua en la orina favoreciendo el balance hídrico negativo, que no es conveniente ni en las personas con actividad física normal y menos en las que siguen entrenamiento intensivo.

La sobrecarga proteica puede aumentar el riesgo de trastornos renales, al sobrecargar la producción de urea y otros metabolitos que le riñón debe eliminar. Es cierto que el aumento de proteínas tiene un cierto efecto saciante, que no parece adecuado en deportistas que requieren mantener una elevada ingesta calórica para equilibrar el alto gasto calórico que provoca la actividad física intensa. Aunque el aumento de proteínas de la dieta ayuda a mantener la masa magra, la supresión de carbohidratos estimula el catabolismo proteico endógeno, que no es conveniente en el deportista.

Por otra parte, la adherencia a los planes dietéticos es fundamental, habiéndose demostrado que son las dietas equilibradas las que mayor cumplimiento muestran a largo plazo.

La información disponible de soporte científico aconseja una alimentación equilibrada lejos de suprimir ninguno de los principios inmediatos.

Otras afirmaciones que se vierten en los comentarios referentes a esta dieta no tienen soporte científico ni perfil de seguridad aceptable y demostrado, como es su aplicación en la infancia. Decir que los carbohidratos no son esenciales en la nutrición o que las frutas y verduras no son nutritivas contravienen los resultados obtenidos por numerosos estudios científicos que otorgan a estos nutrientes un papel importantísimo en la nutrición de cualquier persona.

La alimentación adecuada es clave en los deportistas para mantener un adecuado estado nutricional y favorecer las reacciones metabólicas que conduzcan a una adaptación correcta a la sobreactividad física. Incrementar excesivamente la ingesta de cualquier macronutriente (carbohidratos, grasas o proteínas) por encima de las proporciones recomendadas en la alimentación saludable no ha demostrado efectos positivos sobre el rendimiento deportivo y la salud. Es muy conveniente evitar la obesidad y los trastornos metabólicos asociados como dislipemia o diabetes. Para ello es muy interesante seguir las líneas generales de la dieta mediterránea, aunque en algunas fases de la preparación física puede ser necesario realizar temporalmente variaciones en las proporciones y tipos de carbohidratos, grasas o proteínas.

El aporte proteico diario aconsejado para deportistas es superior al de las personas que no realizan esa actividad, y oscila entre 1.2 y 1.7 gramos/ kg de peso. Es fundamental la reposición hídrica y la prevención de la deshidratación compensando las pérdidas de líquido atribuibles a la sudoración y a las pérdidas insensibles en general. En deportistas que mantienen actividad física elevada y mantenida es muy interesante monitorizar no solo el peso, sino también la composición corporal.

Queda entonces demostrado que la Isodieta no parece el método más saludable para perder peso.

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