Lesiones en el tendón de aquiles ¿cómo tratarlas?

Lesiones en el tendón de aquiles ¿cómo tratarlas?
por Redacción 21/05/2010 Imprimir
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El tendón de aquiles es una zona muy propensa a sufrir lesiones que por lo general conllevan una recuperación lenta. Puede sufrir diversas lesiones en cuanto se modifican las condiciones de contracción, el eje de tracción o sufre un traumatismo por compresión directa en pleno funcionamiento.

  • La aparición de un nuevo calzado deportivo, orientado más al rendimiento que a la protección de lesiones, ha aumentado la incidencia de esta lesión entre los deportistas de alto nivel
  • El principal síntoma de esta lesión es el dolor
  • En un primer momento, es recomendable inmovilizar temporalmente de la articulación y aplicar hielo
  • Para acelerar la recuperación, se puede utilizar la fisioterapia, la ultratermia y el ultrasonido

En los círculos médicos de atención al deporte se viene observando en los últimos tiempos "un aumento considerable de las diversas patologías que afectan al tendón de Aquiles", según Carlos Díez, director de los Servicios Médicos Sanitas - Real Madrid. Algo que conocen bien muchos jugadores del primer equipo de fútbol del club blanco como Sergio Ramos, ya recuperado tras tres meses de rehabilitación.

El aumento generalizado de esta patología entre los deportistas de alto nivel está "causado por un nuevo factor que se une a los que tradicionalmente originaban este tipo de dolencias: la aparición de un nuevo calzado deportivo, cuyo diseño está orientado a lograr un mayor rendimiento en detrimento de la protección del deportista frente a las lesiones", según el doctor Díez.

¿Qué es una tendinitis de Aquiles y cómo se produce?

El tendón de Aquiles es el tendón común que sirve para la inserción en el calcáneo de tres músculos, el llamado tríceps sural: sóleo, gemelo interno y externo. Hasta unirse en su porción inferior a los gemelos, el soleo empieza en la parte alta de la tibia y del peroné y cubre todo el plano profundo de la parte posterior de la pierna.

La función principal de este tronco muscular y su tendón es la flexión plantar del pie aunque también participa en la de la rodilla. Es un tendón muy potente, que puede soportar en carrera fuerzas de hasta 500 kilos. Por eso son habituales las lesiones cuando se modifican las condiciones de contracción, del eje de tracción o sufre traumatismos por compresión directa en pleno funcionamiento.

Entre las causas que pueden originar esta lesión se encuentran:

  • Compensación de un arco plantar doloroso. El deportista fuerza la tracción del tendón de Aquiles al modificar el apoyo plantar para evitar el dolor del arco.
  • Las desviaciones axiales del tobillo provocan una dirección de tracción que fuerza más unas fibras que otras.
  • La hiperpronación originada por una talonera muy blanda.
  • La marcha y carrera hacia arriba en pendientes pronunciadas estiran continuamente el tendón, forzando sus límites de elasticidad.
  • Las variaciones en la altura del tacón exigen al tendón que trabaje con una tracción desacostumbrada, lo que provoca su irritación.
  • La presión directa sobre el tendón, si se utiliza calzado rígido (como las botas de esquí) demasiado ceñido.
  • Los entrenamientos inadecuados o realizados en superficies duras.

Principales síntomas y diagnóstico de lesiones en el tendón de aquiles

El síntoma principal de esta lesión es el dolor. Éste aparece a primera hora de la mañana con los primeros pasos y desaparece paulatinamente a medida que el paciente camina. Tras la actividad o durante la misma regresa con mayor intensidad. Conforme pasa el tiempo, el dolor se hace más constante e incluso puede llegar a ser permanente, impidiendo en todo caso la práctica deportiva.

Existen varias pruebas para averiguar si el deportista sufre esta lesión:

Interrogatorio y exploración: el especialista debe pinzar a lo largo del tendón buscando el punto más doloroso y posibles nódulos que lo engrosen. Para mayor seguridad a la hora de realizar el diagnóstico se puede repetir la prueba mientras el paciente realiza movimientos de contracción muscular y de flexo-extensión del pie.

Ecografía: Es el método más rápido, sencillo y fiable.

Resonancia magnética: Es definitiva. Permite una visualización del entramado del tendón, de su inserción y de las lesiones acompañantes (como la entesitis, las alteraciones estructurales, microrroturas o francas roturas, el Mal de Haglund y la bursa fisiológica). Es una prueba muy fiable para planear el tratamiento, incluyendo la técnica quirúrgica en caso de ser necesaria.

Cómo tratar una tendinitis de Aquiles

Una vez concluido el diagnóstico podremos determinar el tratamiento para lograr la recuperación del deportista, siguiendo las siguientes indicaciones:

Inmovilizar temporalmente la articulación y mantenerla en alto para reducir la inflamación y evitar que empeore. Se puede reanudar la actividad de la articulación con movimientos leves cuando baje el dolor.

Para combatir la inflamación es útil aplicar hielo, ya que ayuda a constreñir los vasos sanguíneos.

Cuando se observe cierta mejoría se puede utilizar la fisioterapia para acelerar la recuperación, con masajes para estirar el tejido y aumentar el riego sanguíneo.

La ultratermia y el ultrasonido también mejoran el ritmo de recuperación.

Fuente: sanitas

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