Adelgazar en verano, pero sin cometer estos errores...

por Redacción 16/07/2010 Imprimir
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Jan Echevarría. Desde que comenzara la época estival, los paseos con fuentes de las grandes ciudades, las playas... se han convertido en auténticos circuitos en los que los corredores buscan ponerse en forma y también adelgazar. Muchos comenzaron hace ya tiempo con la operación verano 2010 y tras haber logrado mejorar su físico será difícil pararles. No obstante, como todos los años es bastante probable que muchos atletas improvisados dejen esta lucha por mejorar su físico antes de lograr ningún resultado. Es una pena. A todos ellos les mandamos desde aquí mucho ánimo y también un poquito de fuerza de voluntad. A ver si les sirve de ayuda.

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Por su parte, esta noticia va dedicada a todos los que piensan seguir adelante en esta lucha continua por mantenerse en forma en verano. Esos corredores deberán seguir una serie de consejos imprescindibles para ver cómo su cuerpo evoluciona correctamente. Y es que hay que tener claro que la cosa no es correr y correr como si estuviésemos encarnando al mismísimo Forrest Gump. El verdadero propósito es no engordar, mejorar nuestro físico, poder lucir tipito cuando nos quitemos la camiseta e, incluso, llegar a septiembre en forma para poder completar una carrera dignamente, sin dejar los restos en el intento.

Más de treinta minutos

Para quemar el máximo de grasa posible hay que intentar no acostumbrar al cuerpo a un único entrenamiento. Se recomienda variar el ritmo, la distancia e, incluso, el recorrido; de este modo, el deportista sentirá que hace un trabajo más completo y no entrará en una monotonía que puede acabar empujándole a echar por la borda todo lo conseguido hasta el momento. Eso sí, hay que ir poco a poco y elegir horarios adecuados para no sufrir los males del calor (ténganse en cuenta las primeras horas de la mañana y la noche). Y por supuesto, se debe evitar por todos los medios usar chubasqueros y otro tipo de prendas que nos hagan sudar sin dejar transpirar, pero de eso ya hablaremos la semana que viene.

Lo ideal para empezar con los cambios de ritmo es que el atleta haga un entrenamiento constante (de dos o tres días a la semana) y lleve corriendo, al menos, un mes. El interesado debe saber que no es adecuado precipitarse, ya que muchos cambios de ritmo sin estar previamente entrenado pueden producirle más de una lesión, que le obligará a estar de nuevo parado.

Correr al menos cincuenta minutos en un recorrido más largo y con un ritmo suave es lo recomendado por los especialistas. En realidad, es interesante saber que aunque es mejor que no hacer nada, en muchos casos es absurdo correr menos de treinta a un ritmo suave, ya que será a partir de ese momento cuando el cuerpo empiece a quemar grasas en mayor medida. Esto es interesante para todos aquellos cuyo propósito principal es bajar de peso.

Asimismo, un atleta no debe limitarse a correr siempre a un ritmo suave. De este modo, se recomienda que uno de sus entrenamientos semanales esté dedicado a realizar carreras más cortas y rápidas. Así, el cuerpo no se acomodará y nos plantearnos nuevos retos. Hacer la prueba, seguro que os complacera.

Vía: Vamos a correr

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