Hernia discal, así podemos paliar el dolor

por Natxo Corral 30/03/2011 Imprimir
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NATXO CORRAL. Para dar por concluido el conjunto de artículos relacionados con las dolencias más comunes que se presentan en la espalda, he decidido incluir la colaboración de un colega diplomado en fisioterapia, el Sr. Carlos Del Río Manzano. Su carrera profesional dentro del sistema de sanidad pública de Castilla y León y, su participación colaboración en diferentes cursos de Fisioformación de la citada comunidad, le acredita de manera suficiente para presentar primeramente un sucinto estudio sobre las hernias discales.

Hernia discal

Estimados lectores de menecesitas.com, el objetivo del presente artículo, de acuerdo con la línea divulgativa de "La Consulta", es dar a conocer unos conceptos de la manera más sencilla posible para prevenir una hernia discal.

La variedad de hernia conocida como "discal", afecta a unos segmentos dentro de la columna conocidos como "discos intervertebrales", ubicados en el espacio entre dos vértebras consecutivas, tienen la función de amortiguar las presiones provocadas por las diferentes acciones físicas realizadas. Se componen de dos estructuras: una parte central denominado núcleo pulposo (formado por agua en un porcentaje elevado y, sin capacidad de regeneración al no presentar circulación sanguínea) y, una parte periférica conocida como anillo fibroso. El núcleo soporta el 75 % de los esfuerzos, por lo cuál es el agente más directamente implicado en repartir la presión.

Causas de la hernia discal

Como hemos descrito en el párrafo anterior, ante cualquier tipo de ejercicio o carga física, el disco responde deformándose ante la presión recuperando, una vez cesado el esfuerzo, su estado inicial, para lo cuál precisa de un tiempo determinado. Si las cargas soportadas son reiteradas y consecutivas, el disco es incapaz de recuperar su forma original, por lo cuál se produce un fenómeno de envejecimiento.

Este efecto es similar al comportamiento de un muelle, esto es, aplicando una carga proporcionada y no reiterada, éste recupera su estado inicial. Sin embargo, si al muelle se le aplican cargas desproporcionadas o muy consecutivas, el material se fatiga y pierde sus propiedades elásticas de manera progresiva, impidiéndole recuperar su forma original.

De esta forma, con el paso de los años, el núcleo va perdiendo sus propiedades elásticas, lo cuál implica un peor comportamiento ante las presiones. Cómo es lógico, el deterioro se acelerará cuanto mayores o más reiterados sean los esfuerzos realizados o bien, por la realización de gestos bruscos o, no practicar estiramientos para relajar la zona.

Teniendo en cuenta el hecho de que en estos espacios interdiscales, entre la parte anterior y posterior de la vértebra discurre la médula espinal de la cuál parten diversos nervios, al producirse el deterioro progresivo del disco, el citado espacio se va reduciendo, provocando así la compresión o pinzamiento de los nervios situados entre las vértebras.

Se deben distinguir dos patologías diferentes consecuencia de la causa antes citada:

a) PROTUSIÓN: Se produce cuando el anillo fibroso comprime la raíz nerviosa, sin estar afectado el núcleo.

b) HERNIA DISCAL: El núcleo atraviesa el disco fibroso y comprime de manera directa la raíz nerviosa.

Un ejemplo claro de este tipo de dolencia es el producido al comprimir el nervio ciático, (sito en el espacio entre L3 y L4), lo cuál ocasionará dolor a lo largo de su recorrido e incluso cierta sensación de hormigueo.

Diagnóstico de las hernias discales

Es importante aclarar que las protusiones o hernias, no siempre comprimen la raíz nerviosa. Su diagnóstico, no obstante, se tiende a realizar por la sintomatología que presenta el paciente y, la exploración a la cuál es sometido en caso de concordar con las dolencias con un cuadro típico de hernia.

Para corroborar las evidencias anteriores, se recurre a una Resonancia Magnética Nuclear (RMN) y, en base a los resultados que arroje la misma se dictaminará un tratamiento conservador o quirúrgico.

Como prevenir o atenuar los efectos de una hernia discal

1) Evitar permanecer de pie con los dos pies a la misma altura. Se recomienda adelantar ligeramente uno de ellos o bien, colocar un elemento para poder reposarlo en altura, alternando la posición de los pies en intervalos de tiempo cortos.

2) Complementos vitamínicos: Como la vitamina C o la B12, reforzando así la producción de colágeno y, el fortalecimiento de los nervios.

3) Realización de ejercicios lumbares para descomprimir la zona: incidiendo en el ejercicio tumbado boca arriba con las piernas dobladas, llevar las dos piernas al pecho mientras cogemos aire y soltar ligeramente mientras echamos el aire, así durante 10 veces.

4) Levantarse de la cama de manera adecuada: Se entiende por "adecuada" colocarse de lado, doblar las piernas (posición fetal) bajar las piernas de la cama y luego ayudarse de la mano y codo de los miembros superiores para incorporarse y así mantener la espalda recta.

5) Realizar las actividades diarias manteniendo la espalda recta.

En el artículo se han presentado las causas e incidencias más comunes en relación con las hernias discales si bien, existen infinidad de particularidades no descritas. Como siempre, si se desea presentar algún caso en particular o se tiene alguna duda en relación con este tema, no dudéis en formularla en "La Consulta".

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