¿Cuándo debes cambiar de zapatillas de correr?

¿Cuándo debes cambiar de zapatillas de correr?
por Redacción 17/04/2012 Imprimir
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GORKA SEDANO | Periodista. Por experiencia personal sabemos que es un aspecto al que no le das demasiada importancia, pero te aseguramos que merece más atención de la que le solemos dispensar. El calzado para correr es uno de los elementos más importantes en nuestro entrenamiento. Aunque todos tendemos a prolongar la vida útil de las zapatillas, no es conveniente salir a correr con un material desgastado porque indudablemente se incrementa el riesgo de lesión.

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¿Cuándo debes cambiar de zapatillas? Esa es una de las preguntas más frecuentes en los corredores menos experimentados. Lo cierto es que no existe una regla de oro que nos permita saber cuándo es el momento idóneo para el cambio. Pese a ello, existen una serie de factores que nos ofrecen pistas para poder reemplazarlas a su debido tiempo.

La respuesta más que evidente es que las zapatillas deben renovarse cuando éstas pierden sus cualidades en la estabilidad, comodidad y amortiguación. La norma comúnmente extendida hace referencia al kilometraje acumulado con ellas. La media se establece de los 500 a los 800 kilómetros aproximadamente. Pero esto depende del propio tipo de zapatilla, de la técnica de carrera utilizada, del peso corporal del corredor y de la superficie por donde se entrena habitualmente.

Suela y media suela

Sin embargo, esta regla está bastante simplificada, porque hay otros apartados que no deben omitirse. Si sientes calambres en las piernas, fatiga muscular e incluso molestias en las rodillas, puede ser que tus zapatillas ya no posean una óptima amortiguación. Ya te piden cambio. En este sentido, y si tu economía te lo permite, puedes recurrir a tener un nuevo par de zapatillas, y comparar las sensaciones entre unas y otras. Será una buena referencia para evaluar su estado.

Es incuestionable que el dibujo de la suela te indicará el nivel de desgaste del calzado. Además el propio degaste de la suela nos aporta información para analizar cómo es nuestra pisada, y si podemos corregirla. Pero tampoco pases por alto la revisión de la media suela, ya que ésta proporciona la estabilidad y la amortiguación, y suele deteriorarse antes que la propia suela.

Calzado un poco más holgado

Cambiando de tercio, y a la hora de ir a la tienda a comprar zapatillas nuevas, te aconsejamos que pidas media talla o una talla más de lo que sueles usar habitualmente con un calzado normal. Esto se debe a que la longitud del pie suele aumentar bien por inflamación o bien por la disminución del arco del propio pie. Además que unas zapatillas excesivamente ajustadas pueden provocar la aparición de ampollas, uñas negras o incluso que el pie se quede dormido en plena sesión de entrenamiento.

Aunque suene a perogrullada, no está de más comentar otro pequeño matiz. Cuando te pruebes el calzado, pruébatelo con ambos pies. Lo normal es que la gente tenga un pie más grande que el otro (los zurdos, el pie derecho; y los diestros, el pie izquierdo). Con ello te asegurarás de que las nuevas zapatillas no te queden muy justas.

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