Bilbao Triathlon 2012, cuando sufrir se convierte en placer

Bilbao Triathlon 2012, cuando sufrir se convierte en placer
por Redacción 20/05/2012 Imprimir
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Cuando te planteas un reto deportivo es normal que el día antes del acontecimiento surjan dudas. Si el reto supone además nadar 2000 metros en la Ría de Bilbao, 90 kilómetros en bicicleta y 21 corriendo, son palabras mayores. Por lo menos para alguien que aspiraba sólo a hacer 2 o 3 triatlones sprint esta temporada (750 metros nadando, 20 kilómetros en bicicleta y 5 a pie).

Todo preparado

El caso es que allí estábamos a las 11:00 h. de la mañana cargado como si nos fueramos de vacaciones de verano para todo el mes. Es común en estos casos, que por los nervios, los despistes de última hora o por la cantidad de material que hace falta en este deporte te termines olvidando algo.

En el equipo Outletrun Zierbena Tri, soy el novato. Para la ocasión Pedro Ibarretxe, Aitor Liñera, Simón, Momeñe y Joseba afrontábamos el reto cada uno con sus objetivos en mente. Para algunos mejorar los tiempos del año pasado, para otros acabar equivaldría a una medalla olímpica... Y ese era mi reto, TERMINAR.

A comer

A las 11:45 h. llegamos al parking de Zorrozaurre, desplegamos nuestro campo base que incluía sillas, mesa de domingueros y "taperwares" varios de pasta y arroz.

A eso de las 12:00 h. empezamos a comer, bueno en realidad yo ya había comido. Lo hice a las 10:00 h. de la mañana. 2 platos de arroz con 2 rebanadas de pan como me había aconsejado otro compañero del equipo, Berna Angulo. Por eso con un par de plátanos me di por saciado.

Por allí aparecieron varios componentes del equipo Enkarterri con los que tuvimos un pique sano en forma de apuesta para ver cual de los 2 equipos hacía mejores tiempos...

Nos epezamos a cambiar (yo ya había orinado para entonces 6 veces) y es que me había dicho Jessica que me hidratara muy bien. Y yo que soy muy bien mandado había metido en el cuerpo en 2 días más agua de la que había ingerido en todo el mes.

Todo preparado, la mochila lista, las pegatinas en el casco y la bicicleta en perfecto estado (por cierto que todos con cabras espectaculares y cascos aerodinámicos de contrarreloj, para el año que viene me hago con una de esas). Y para cumplir con la tradición, a Simón se le habían olvidado las gafas para el segmento de natación. "No pasa nada tío Viginia Berasategui va sin ellas" le comentamos (en el fondo era una auténtica faena). Pero ahí estaba el gran Momeñe y su furgoneta que para sí quisiera el Equipo A. Podías encontar lo que necesitaras, vaselina en cantidades industriales, un botiquín que no lo tiene ni el ambulatorio de mi pueblo, y por supuesto gafas para nadar de repuesto.

Esto empieza...

Nos vamos hacia boxes, eso si sin dar ni una pedalada de más... Foto de rigor con nuestros amigos de Intersport Extreme donde "recogemos" al último de los componentes del equipo que faltaba, Pedro Ibarretxe. Nos vamos a dejar las bicis y prepararnos para la salida. Allí nos marcan brazo y pierna con nuestro número de dorsal (por cierto que esos rotuladores son buenos de cojo... porque no hay forma de borrar el número). Los chicos de la Federación al comprobar mi licencia tienen dudas de que yo sea el de la foto "joder", les digo "si ahora no me dejáis participar tengo la excusa perfecta para retirarme porque estoy cardiaco"... No hubo "suerte" y al final ahí estábamos dejando todo preparado y poniéndome el neopreno que como siempre las paso canutas para hacerlo. Ahí cada triatleta entra en trance. Cada uno tiene su propia rutina y manías. Las mías que no se mojen las zapatillas de correr (con la que cayó después).

Tengo todo: Tapones, gorro, gafas y chip. Y ahí empieza mi primer problema del día, me meo. Y me meo mucho. Pese a alguna tentación inicial de hacerlo en la ría cooro (descalzo claro) en busca de un bar donde los clientes por cierto me miran alucinados por las pintas que llevo. Todo solucionado. Estamos listos.

Ya en la ría justo antes de tirarnos al agua a Momeñe se le rompen las gafas. No me digas como pero las hace una especie de nudo y se las pone como puede. Pedro ya Aitor nerviosos, Momeñe preocupado (por las gafas claro), a Joseba ya le hemos perdido y yo no me digas porqué, tranquilo. Al agua...

¿Esto es boxeo o natación?

La primera sensación es de sorpresa. La ría no está tan sucia como se puede uno imaginar. Es más, es agua "semidulce" entre dulce y salada pero mucho mejor de lo que me esperaba. Allí estoy en la línea de salida, en mitad de la marabunta, entre hordas de triatletas ansiosos por lanzarse a devorar metros en busca de la primera boya. Y doy fe de que había ganas. Con el pistoletazo inicial comienzan los golpes. Me caían por todos los lados... Agarrones, puñetazos en la cara, empujones. Aquello parecía más la "royal rumble de pressing catch", que un triatlón. De uno de esos golpes me saltaron la gafas. Las recupero como puedo, me las pongo mientras otros triatletas me pasan literalmente por encima. Ahí tomo la decisión más inteligente de toda la prueba. Me aparto a un lado y decido nadar solo pese a hacer más metros y no nadar por el lado más eficiente de la Ría. Al final salgo del agua en 36:15, en el puesto 294. Las sensaciones mucho mejores de lo que esperaba. Tenía claro que iba a ir tranquilo. Esto solo acababa de empezar...

Toca pedalear

Cuando llego a la bici allí están Pedro y Momeñe y justo detrás mío llega Aitor Liñera. Me lo tomo con calma. ¿No me dejo nada verdad? En el último momento decido ponerme la chaqueta de manga larga (menos mal). Cuando cojo la bici los demás ya han salido. Toca sufrir.

Sabía que aquí iba a estar la clave del triatlón. La bicicleta es la que más respeto me daba. No había podido entrenar mucho a lo largo del año y eso al final se paga. Decido olvidarme del resto de la gente y a mi ritmo. Voy haciendo caso a los consejos que me dio Jessica y tomando pequeños sorbos del bidón de sales y del de hidratos... Uff como me pasaba la gente acoplada en la cabra y eso que camino hacia el Vivero mi cuantakilómetros marcaba 34 km/h de media...

Y el Vivero llegó

"A ritmo" me decía, "no te cebes, tú a lo tuyo". Durante esta subida empiezo a coincidir con algunos triatletas que serían a partir de entonces compañeros de viaje: Pascal (un francés muy majo al que no le entendía nada), Jezabel, Kaitin y un catalán con el que tuve un pique sano hasta el final.

La bicicleta como me esperaba fue realmente dura. En la segunda vuelta mi mente me empezaba a jugar malas pasadas. Llegó un momento en el que pensé en dejarlo, sobre todo cuando subiendo el Vivero empezó a llover, viento de cara y una niebla que apenas podía ver 10 metros por delante de mi. Pero de algo tenían que valer los libros de autoayuda que me había leído en las últimas semanas. Os recomiendo "El monje que vendió su Ferrari". Aunque pueda sonar a chiste, me vinieron de perlas sus consejos...

Y ahí estaba entrando en Bilbao, eufórico a una media de 26 km/h (había calculado 25 km/h). La gente animando a tope, los amigos, la familia... Un lujazo. Eso sí que da fuerzas y no los geles ;)

Venga que sólo quedan 21 a pie

Me calzo las zapatillas y sin pensar en la distancia salgo hacía la gloria, mi gloria. "150 pulsaciones Gorka. No te pases aunque creas que puedes ir más rápido" me decía.

En la carrera a pie veo a Joseba, Momeñe, Simón y Aitor por ese orden, van bastante seguidos. Me sacan una vuelta. Esa no es mi guerra. Después me cruzo con Pedro. Me dice que va con muchos dolores de espalda. Le intento animar "Venga Pedro que lo más duro ya está hecho". Ahora aquí sentado frente al ordenador uno se da cuenta de que esas palabras no sabes si ayudan o en el fondo te hunden más, sobre todo sabiendo que tienes aún 15 kilómetros por delante.

El caso es que me marco un ritmo de 5:30 más o menos. La primera vuelta finiquitada. En el camino se agradecen los ánimos y palmadas de amigos, conocidos y desconocidos. Y digo esto porque es un acierto llevar el nombre en el dorsal.

Os juro que me emocionaba oir a la gente pronunciar mi nombre con gritos de ánimo sin conocerte de nada. GRACIAS.

Fotos: JessicaTri y Borja Agudo (Ría de Bilbao). El vídeo es de mi amigo Mikel Gárate

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