¿Qué color de pista elijo en una estación de esquí?

¿Qué color de pista elijo en una estación de esquí?
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El inicio de la temporada de esquí está a la vuelta de la esquina. Y todos los amantes de los deportes de nieve están desempolvando y sacando todo el material del armario, al mismo tiempo que esperan que el frío haga acto de presencia, y traiga consigo las primeras nevadas del año.

Para esquiadores y snowboarders experimentados resulta algo obvio, pero para los iniciados, la señalización de las pistas es un apartado importante a tener en cuenta, antes de ajustarse las fijaciones y aventurarse al descenso. Como norma general, toda estación de esquí debe tener sus pistas bien diferenciadas con colores que indican el nivel de dificultad de la misma.

Lo más normal es que este tipo de señalizaciones nos las podamos encontrar al inicio de cada pista, bien con carteles o bien con balizas para remarcar el color correspondiente a cada trazado. Atendiendo a estos criterios, el significado de los colores es el siguiente:

-Verdes. Son las pistas más fáciles, y la más indicadas para los principiantes en esquío o snowboard. Se caracterizan por tener una pendiente muy poco pronunciada, en torno al 10 y 15%. Y son relativamente cortas, ya que no suelen superar un kilómetro de longitud. Además, los remontes son más lentos, lo que hace que sean más fáciles de incorporarse a ellas. El riesgo de accidente es mínimo, aunque no están exentas de las típicas caídas y resbalones de los más novatos. Aquí se dan las clases de iniciación para aprender a manejarse con los esquís o con una tabla, según las preferencias.

-Azules. Siguen siendo pistas fáciles, pero su nivel es más elevado que las verdes, convirtiéndola en una pista intermedia. En principio están pensadas para cualquier esquiador o snowboarder. Las pendientes vienen a ser más pronunciadas, aunque dependiendo de la estación de esquí, éstas pueden tener un grado de dificultad mayor del que esperamos. Así que conviene tener cierta cautela. Y se acceden a través de todo tipo de remontes.

-Rojas. El grado de dificultad ya es más notable. Están diseñadas para esquiadores y snowboarders con un nivel medio-alto de esquí. Esto es personas que dominan. Las pendientes pueden alcanzar hasta el 40%, y en ocasiones, superar este porcentaje. Y también es probable que nos encontremos con un trazado estrecho, e incluso algún obstáculo en medio de la pista, como un árbol. Al usuario de este tipo de pistas se le exige giros rápidos y frenadas secas.

-Negras. Acotadas para expertos. Nivel de dificultad máximo con pendientes que suelen estar por encima del 50%. Se tratan de pistas rápidas y estrechas que ponen a prueba al usuario, ya que éste debe adaptarse a cualquier situación. Sin duda alguna, lo mejor de esta pista es que están localizadas en las cotas más altas de cada estación de esquí, lo que permite no sólo disfrutar de un formidable descenso sino también de unas increíbles e impactantes panorámicas.

Al margen de estas señalizaciones también se encuentran las denominadas fuera de pistas que también son trazados esquiables pero cuyo recorrido no está balizado, y se escapa al control de las estaciones de esquí. Esto significa que la responsabilidad es única y exclusivamente de cada esquiador. Además, el riesgo de aludes convierten estas pistas en territorio prohibido.

Ni que decir tiene que la recomendación general se centra en empezar por las pistas adecuadas a nuestro propio nivel de esquí, practicando desde las pistas más sencillas hasta las más complicadas. La idea a seguir consiste en progresar poco a poco, y de forma adecuada.

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