¡No te olvides del calentamiento antes de esquiar!

¡No te olvides del calentamiento antes de esquiar!
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A priori podemos pensar que no resulta necesario. Pero que la mayor parte de los esquiadores y snowboarders no lo lleven a cabo, no significa que no haya que hacerlo. Hablamos del calentamiento previo a ajustar las fijaciones y descender por la pista.

No te descubrimos gran cosa si te comentamos que el esquí es un deporte que implica un gran desgaste físico. Y por ende, el riesgo de lesión es considerablemente más alto. En este sentido, lo ideal es que exista un entrenamiento previo los meses anteriores al inicio de la temporada de esquí. Dicho entrenamiento debe estar enfocado en las extremidades inferiores para fortalecer músculos, tendones y huesos. Una buena alternativa son los ejercicios aeróbicos.

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Al margen del entrenamiento, también es fundamental tener en cuenta el calentamiento previo antes de esquiar. Algunas de las recomendaciones que no podemos pasar por alto son:

  • Controlar la respiración. Dado que cuando esquiamos solemos movernos por altitudes más elevadas de lo habitual, es probable que nos cueste más trabajo respirar. Entonces, los ejercicios de respiración vienen a ser algo obligatorio. Para practicar podemos inspirar gran cantidad de aire, e intentar mantenerlo en el interior de los pulmones durante el mayor plazo de tiempo posible.
  • Ejercicios de calentamiento específicos. A la hora de esquiar entran en juego la mayor parte de las articulaciones de nuestro cuerpo, pero hay que prestar especial atención a las rodillas, tobillos y codos. Si el calentamiento de estas zonas es adecuado se reducirá el riesgo de lesión.
  • Estiramientos concretos para cada zona del cuerpo: cabeza, espalda, caderas, piernas y muñecas. No sólo favorecemos la flexibilidad de los músculos, sino que también contribuimos a una mejor circulación sanguínea, gozando de una mayor movilidad.
  • Intensidad progresiva. También es conveniente no empezar a lo loco. Podemos optar por realizar unos descensos por pistas más fáciles para ir aumentando la intensidad de manera gradual. De esta forma, nuestro organismo se adaptará tanto a la temperatura como el esfuerzo físico que implica una actividad como el esquí.

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